El Tonto del Pueblo
. El Tonto del pueblo. Se le conocía por el tonto y él aceptó desde muy temprana edad su mote y destino. Su madre lo mimó desde el primer día que nació, ella contaba con 47 años cuando dio a luz a Tomás, le dijeron que debido a su edad muy cercana a la menopausia (le llegó a los 62, pero no importa), su hijo sufría de un retraso en su madurez que lo estancaría en los 12 años aproximadamente. Ya había cumplido los 40 cuando esta historia se desarrolló. Su madre aún vivía en el pueblo y Tomás con ella, como lo hace la hiedra en el árbol viejo, aferrado a la corteza con uñas y dientes. Tomás tenía varias manías que la octogenaria le había permitido y que cultivaba sin pensar mucho en lo que sería su vida, cuando ella muriera. Una de las manías íntimas, que en el pueblo solo se sospechaba, era de prenderse a la gastada y alicaída teta de la mama. Cada tarde a las cinco, Tomás dejaba lo que estaba haciendo y se pasaba unos 15 minutos pegado al arrugado pezó...