El Corrector, Inquisidor del siglo XXI
Nací a la mitad de los ’50, cuando aún había tranvías en Rosario. El Papa era Pio XII del que no tengo nada que decir pues mi paso por el catolicismo fue tan rápido que el agua bendita no llegó a mojarme la coronilla ni vestirme de blanco satén. La música estaba dividida entre la “blanca” y conformista, con la “negra” conformista también, pero con sus bemoles apuntando hacia los problemas de discriminación. Por esas latitudes, los Estados Unidos eran la Meca de todo argentino que quería decir que conocía mundo, y Europa era la tierra de los abuelos. Intentábamos parecernos a los llamados “yankees” adoptando modas como los supermarkets, los coches con siluetas aerodinámicas y alitas a los costados, veíamos películas del oeste con indios malos y cowboys buenos, o con policías astutos y bondadosos contra ladrones y pillos con gorra de costado y pose de… de ladrón. Perón estaba prohibido y el pueblo trabajador huérfano de su padre todopoderoso. Frondizi hacía negocios con el petr...