El NoReferido (pequeño homenaje a Ray B.)
Suelo dormir poco, me despierto a las cuatro de la madrugada y ya no puedo conciliar el sueño nuevamente. La rutina que encaro entonces es tomar un poco de aire en la terracita del piso, bajar al patio y luego de haber respirado abundante monóxido de carbono y escaso oxígeno, me voy al cuarto de los ordenadores y escribo. Sí, ya sabéis, soy escritor. Cigarro de por medio en la izquierda, abro Word y dejo que las musas elijan un personaje que dictará por horas, su increíble historia. Esa madrugada no salió de las reglas del último tiempo. Por la edad, por las enfermedades que me aquejan o por ese vicio adquirido por la abulia de una noche de insomnio, me levanté y fui a la cocina cuya puerta da a la terracilla. Vivo en un amplio piso que da al patio interno; somos cerca de 140 familias en una manzana de 7 bloques con 6 o 7 plantas con sus respectivos aparcamientos, que forman un anillo rectangular alrededor de un espacio dividido en 14 patios generosos; tanto que en el q...