Solo una nota más...


Una nota para mis hijos;
Elegimos, decidimos y generalmente hacemos contrato por algo que nos conviene, entonces compramos o vendemos y a veces ambas acciones a la vez. Nada de ello es garantía de perpetuidad, todo tiene mal que nos pese, la caducidad que el tiempo exige al término del contrato.
Muchas veces sobrevivir puede tener un costo elevado, usurero, que hace que pagues por el resto de tus días, una cuota interminable que acumula intereses hora tras hora. Pero decidiste es un momento, firmar por mantenerte un poco más en esta vida; claro que no mediste las consecuencias de la cantidad a pagar, solo te aferraste a tus naturales deseos de sobrevivencia y mal calculaste que podrías con la deuda, sin creer que esta fuera a tiranizar tus actos, sin pensar que cada decisión estaría irremediablemente atada a ese contrato leonino de dependencia total.
Así ha sido, gozas de lo que deseabas en ese instante en que te presentaron el convenio, solo que tu capacidad de reflexión, de antelación a lo que sucedería, esa virtud lejana y escurridiza de reconocer las circunstancias que sobrevendrán por cada artículo de lo convenido, no pudiste ejercerla, no pasó por tu mente afiebrada por el desconsuelo. Mil veces te dijiste que estabas donde estabas, por las decisiones apresuradas que tomaste, pero de nada valió la experiencia, volviste a cometer el mismo error y cegado por una visión estrecha, y que te impusiste como única, miraste a través de un punto minúsculo y viste que sería posible sin contemplar todo el paisaje. Fue como ver una estanque con pajarillos cantando en una supuesta situación de felicidad, descartando que a su alrededor, ciento de predadores estaban por su caza y que el desierto se extendía por donde mirarse, en una desoladora imagen que perturbaría al más inconmovible. Poco vale entonces una porción dulce, si luego el resto de la comida la aborrecerás por su amargor.
De nada sirve el lamentarse, de soñar con desandar el camino hecho, si la solución que buscas es renacer sin obviar el presente ni renunciar al pasado. Siempre deberás al fin optar por aquello que más cerca de ti te haga feliz, y piensa que la felicidad que puedes llegar a sentir, por pocos instantes que sea, llevará el precio de abstraerte de otras, nada se puede tener más allá de la capacidad que tiene el tiempo de soportar, así como no puedes tener un río en tus manos y te contentas con solo unas gotas de agua que calmen la sed del momento.
No estamos hechos para ejercer de dioses en la tierra, no conducimos el camino que por delante hay, solo decidimos por qué parte lo hemos de andar.
Por ello nunca, jamás dejes que el entusiasmo del segundo, te ate los años por venir; no firmes ni afirmes que algo es eterno, o que traspasa los límites conocidos; no, somos humanos, cambiantes, mutantes, caminantes que podemos distraernos por una mariposa fugaz o por un atardecer que embelese, sin darnos cuenta que llegamos tarde para lo que nos habíamos propuesto.
Así de falibles, así de inconstantes, efímeras son nuestras ideas y la ética viaja en un carruaje por detrás de nuestras apetencias.
Deberás estar preparado para tu naturaleza, y la naturaleza de los demás. Hoy y aquí las mismas puertas de los cielos se pueden abrir y tal vez estés ocupado en mirar tus pies, dejando que la oportunidad pase.
Ten siempre en tu bolsillo el billete de partida, pues no sabes, ni nadie lo conoce, en qué momento tendrás que utilizarlo.
Ten siempre el adiós aunque recién llegues, la renuncia desde el primer día de trabajo, el ligero equipaje listo para el próximo cambio; no te ates a cosas materiales, que de una u otra manera siempre podrás volver a poseer, solo necesitarás perseverancia y la mirada en la lejanía para hacerlo.
Sé cómo los pájaros que migran cada invierno, busca tu verano cada año para que la buena época siempre esté bajo tus alas.
Y cuando hagas nido, sabe que lo que engendres no será de tu propiedad, solo habrás servido a la labor que te pusieron para perpetuarte. Porque lo que nazca de ti, es la continuación de tu ser y tu anhelo, más no eres tú, solo serán ellos, únicos como creación de la que solo fuiste un medio.
No de abandones en la nostalgia, al fin los recuerdos son solo pedazos de una historia que tu cerebro inventa para que lo pases bien y no te quejes.
Comprende y acepta que el bien existe porque lo hace el mal y ambos se necesitan para que les reconozcas, más todo es malo y todo es bueno; así el dolor te avisa que algo te hiere y el miedo que es posible que la decisión que tomes te lleve al dolor nuevamente, hazle caso a ambos, pero ten cuidado, ellos no deben gobernarte, solo avisarte como lo haría un buen amigo que ve que puedes dañarte.
Analiza el amor, no vayas ciego detrás de él, ni permitas que domine tus emociones, ciento de veces creí que era él que tocaba la puerta y con pesar tuve que reconocer que allí solo había soledad y malos vientos.
Hazte a la mar de la vida sin temor, ella no mata, porque ella es la muerte también.
No hay sabiduría sin que tengas que pasar por el fracaso, no hay conocimiento si antes no fuiste ignorante, de todo aprende y nada rechaces respecto a la aventura de vivir.
Pero vive asombrándote cada día, cada hora, cada minuto. Cierta vez cuando apenas eras un sueño, la realidad cruel me visitó en lo que creí que era solo un día más, sin embargo al salir a la calle descubrí que los árboles eran verdes, que los pájaros trinaban, que los anhelos se podían cumplir, que la mar es azul y cristalina en la costa y profundamente oscura en su interior; supe que eso lo estaba perdiendo indefectiblemente por el afán de poseer más y rápido. No lo hagas, se te puede ir la vida sin haber tenido la oportunidad que tuve en volver a ser un ser vivo, pleno de emociones y belleza interna.
Busca la paz, porque sin ella no hay libertad, no puedes abrir tus alas y comenzar a volar si falta en tu diario vivir.
Elegimos, decidimos, nos comprometemos con ideales, compramos compañía, negociamos sentimientos, queremos a todo costo la reciprocidad, nos desvivimos por alcanzar metas insalubres… y dejamos que lo importante sea opacado por lo urgente; despreciamos lo que tenemos porque queremos lo que no, olvidamos a los seres queridos, ignoramos al que necesita, guardamos bajo llave la empatía y no solemos decir: “Te amo” al primero que se cruce.
No hagas lo que yo en un tiempo que no ha de volver, no ocultes tus manos y en su lugar ábrelas para dar, que habrá en su momento un espíritu que venga y te diga que estará contigo hasta el final como mensaje claro que estarás haciendo lo que corresponde y se espera de ti.
Ahora sí, abre tus alas, vuela, planea, goza con el viento que te lleva y sostiene, arriésgate a estar desequilibrado, para que todo a tu alrededor gire y evolucione, te aseguro que hay un lugar donde tus alas serán todo cuanto tengas y agradecerás haber practicado antes el vuelo.
Hace rato que pienso en ti, muchas eran las ganas de decirte estas pocas palabras, no sé si te servirán de poco o mucho, pero es lo que siento a esta edad en que he llegado.
Y por último me reitero, “No te endeudes sin sopesar las consecuencias, después será tarde”, todo contrato se cumple, tu libertad no merece que la ates.



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