Mi Peor Enemigo

En la vida , en estos 58 años de andar por aquí, siempre me las di de tío duro, de macho que se las aguanta todas....hasta que me toco luchar contra la Esclerosis Múltiple. 
Allí no valieron las fuerzas de mis músculos cultivados, ni mi mente precisa y aguda; no tuvo nada que hacer todo mi conocimiento sobre mil materias, ni mi extenso poder de análisis. Experto en la resolución de conflictos y apto para trabajar bajo presión, me enfrenté con un enemigo que simplemente me dejó sin las herramientas que solía usar; mis fuerzas, mi postura, mi movilidad, mi palabra, mi memoria infalible.




Me inmovilizó envolviéndome de dolor constante, me amordazó para tartamudeara, me quitó la memoria inmediata de modo que no recuerdo que hice ayer, me privó de los sentidos del gusto, el olfato, el tacto y la voluntad sexual. Me convirtió en todo lo que No era. Me aisló y rompió mi matrimonio, me alejó de mis amistades, de mi trabajo, de mi vida social y me encerró en una cápsula de odio y dolor.
Hoy hace nueve años de cuando comenzó con un simple dolor de hombro y brazo que se resistía a irse.
Hoy he comprado la silla de ruedas eléctrica para poder tomar aire de vez en cuando.
Yo que corría por el campo, que aré una hectárea bajo la lluvia, que abrí zanjas con solo una pala, que subía pesos de más de setenta kilos, que conducía cuatrocientas personas en una fábrica o que tenía bajo mi responsabilidad determinados productos para los montajes de los reactores nucleares; que he transportado radioisótopos por medio país, que jamás dije no a ayudar a quién fuese en lo que necesitara.
Hoy necesito que me empujen para tomar sol o me hagan la comida.
Pero pude salir de la maldita cápsula y el tío duro tuvo que desaparecer y aceptar que solo el amor es capaz de abrir las corazas más duras. 
Fue el amor y solo él, el que logró que hoy pueda escribir y volver a ver algo de luz en el camino, solo el amor de la mujer que me acompaña, mi pequeño entorno y los mensajes de amor de mis hijos, lo que ha hecho que comprenda que se puede seguir viviendo aún perdiendo todo lo que se tenía.
El Amor lo puede.


Por eso, si usted que lee esto tiene alguien enfermo con una enfermedad crónica, invalidante, que le aísla; ámelo, ámelo con todas sus fuerzas, corazón y mente. 

Eso le salvará de morir encapsulado, aislado, apartado del mundo, olvidado.

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