Los números cantan.





Una tabla por demás de interesante para el análisis.
La Población Parada baja en 65.700 personas, y el Paro Registrado en 328.317 personas. Sin embargo la Población Ocupada también baja en 352.700 personas como así la Afiliación a la Seguridad Social que lo hace en 49.023 personas menos que contribuyen y utilizan el servicio.
Y por más que el Paro ha descendido, los Parados con más de 2 años suben en 680.057 personas.
El indicador del PBI per cápita dice que el nivel de adquisición ha bajado en 225 puntos.
Todo este batiburrillo de números que suben y bajan da como resultado que:
-          Hay menor poder adquisitivo en 4 años –
-          Hay más parados que llevan más de 2 años sin trabajo, aunque las cifras del Paro descienda – (para estos la dificultad de hallar empleo se vuelve mayor y sin dudas que se debe a la falta de especialización que se nota en las ofertas no completadas)
-          Se supone que debería haber más Población Ocupada, y el indicador da que por el contrario esta franja está declinando, lo que garantiza un mayor Paro. (que no se refleja en este último índice) –
-          Si la Afiliación a la Seguridad Social ha descendido quiere decir que la baja del Paro no es coherente con mayor puestos de trabajo, ya que estos servicios deben aumentar en la medida que lo hace la baja en la Población Ocupada –
-          352.700 personas que han perdido su empleo tampoco es coherente con un Paro que registra 328.317 personas que lo hayan conseguido, por lo que es dado suponer que esta discrepancia está contenida por empleos temporales de muy baja duración, como suelen ser los puestos de trabajo en hostelería que solo se incrementan durante tres meses al año, en la temporada de verano –
-          Eso sí, la Deuda (sobre el PBI) ha aumentado en un 30.3% y en los Fondos de Reserva de la Seguridad Social han descendido (¿se habrán perdido en alguna campaña electoral, o se utilizaron para beneficiar a los pensionados y jubilados?) en el orden de los 25.181.000 euros –
-          Es posible que el descalabro pueda deberse a que 750.629 personas se han ausentado de España, se han muerto, o simplemente se desvanecieron ante la crisis. Porque España tiene menos población total registrada y eso significa mucho (un 1.6 % del total registrado en el 2011) –
-          Por lo tanto y si tomamos esta diferencia de Población Española en 4 años, significaría que el descenso del Paro no es real desde el punto de vista en que se hayan creado más puestos de trabajo –
Ahora que vemos algunos resultados dados por el Ministerio de Hacienda en los años 2011 y 2015, 4 años de gestión gubernamental, me tengo que preguntar; ¿es este un balance positivo del que vanagloriarse y decir que España está mejor que en el gobierno anterior? Si la anterior administración pecaba de ineficiencia y dejó una herencia económica declinante, ¿esta administración lo ha hecho tan bien como para superar la crisis y colocar nuevamente un país entre los que más puestos de trabajo provocan? ¿La que ha reducido el Paro con la ausencia de españoles de su tierra? ¿La que se ha “comido” 25.000.000 de las arcas de la Seguridad Social? ¿La que con sus medidas económicas ha llevado a la irrupción popular de Catalunya buscando su independencia? ¿La que tiene el mayor número de miembros de su partido corrompidos y bajo penas judiciales por manejos inapropiados de los dineros públicos?
¿La que ha sembrado con sus leyes en educación que esta sea cada día más cara y además escinda a la población creando conflictos internos por la imposición de la lengua y el adoctrinamiento?
¿Es esto lo que se llama democracia, igualitaria en lo social, conciliadora en las economías autonómicas, moderna y eficiente?
Ni siquiera han podido generar en lo político, la aparición de partidos emergentes que no estén enrolados en los extremos y que sus propuestas puedan ser tenidas en cuenta para el crecimiento social-económico igualitario.
La falta total de liderazgo es notoria, la ausencia de transparencia es aberrante, la incapacidad para administrar es absoluta.

Que cada uno saque cuentas y si me equivoco en mi simple análisis pido disculpas, pero no hace falta ser un académico economista para ver a las claras que los número resultan contundentes y nefastos.

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