La soledad del Águila


Me distes las alas del Águila y volé
Hallé el lugar sagrado más allá del mundo conocido
Todo es sombrío, todo es niebla de lluvia
El cielo es un espejo del suelo y el norte refleja al sur
Solo vuelas sin descanso. No hay risco ni saliente,
¿Dónde me he de posar? Grito y no hay respuesta

Me distes toda la sabiduría que podías
Ese día partí, con lo mismo que tenía cuando llegué, nada
Pero sabía mucho más, tenía días encima
Ese día partí, con lo mismo que tenía cuando llegue y más.


Era hombre y mujer. Quería descubrir y construir
Todo cuanto necesitaba estaba en mí
Caminé por ríos, montes y selvas. Desiertos y estepas.
Crucé pantanos, mesetas, valles y cumbres.
Toda la geografía fue hollada por mis pies
Nada quedó sin ver por mis ojos. Ahora sabía más.
Oí mil sonidos y saboreé cien mieles
Mi piel conoció toda piel que existía, aún la que espera.

Me detuve y planté mi vara. Comenzaría a construir.

Amasé el barro junto al sol, fundí el mineral, saqué el oro.
Busqué un Dios y le ofrecí templo y un día.
Dominé, conquisté, maté, maté, maté….maté
Cubrí  mi cuerpo con nuevas pieles hechas con el sol
Elevé templos, cree nuevos dioses, hice nuevas guerras,
Conquisté nuevos mundos, construí nuevas naves,
Me volví a cubrir con otras pieles. Seguí matando.
Caminé sobre las aguas e hice profecías
Hablé con los cielos y derramé sangre en los ríos
A mi vara le di filo de un lado y de otro. Y maté.
Pasaron por mis manos los destinos de mil pueblos
Mis pies hollaron mil casas. Mis ojos vieron mil ojos.
Pero era poco y quise más.
Dominé la comarca, el pueblo, la nación, el continente.
Quise el mundo y lo tuve. Entonces soñé y quise el cielo.
Caminé por los cielos y plante mi vara afilada en los cielos.
Domino, conquisto, mato, mato, mato….mato
Hurgo en mi cuerpo hastiado de la roca y el mar
Hay allí más roca y mar, otros hombres y mujeres
Más guerras, más conquistas, más dominaciones
El infinito se revuelve en sí mismo y en el fondo hay música
Las cuerdas tensas simulan la voz del lobo de la noche
Los tambores le dan el ritmo a las estrellas internas
Hay brillo entre las brumas. Lo que era nada, es niebla
Y la niebla música
Los días encima no transparenta la piel, la opacan
El ojo ve por miles y el oído oye por miles
Todos son uno porque todos piensan lo que yo pienso
Si la música es igual para todos, todos cantan la misma canción

Mi cuerpo desnudo y cansado de pieles está desnudo
¿Es acaso el fin conquistar y dominar?

Busco la soledad y la vieja sabiduría con la que partí
En la roca tallada por el viento se asienta mi cuerpo
Siento mis huesos doloridos acomodarse en un hueco
El viento salino del mar me agrieta la piel, me lastima
Recuerdo que podía volar
Extiendo mis brazos doloridos, viejos, palos quejosos
La vara yace en el suelo, rota, quebrada, sin filo, ninguno

Emprendo nuevamente el vuelo
El lugar es el mismo, todo niebla de lluvia, todo sombras
No hay antes ni después, todo se refleja para que sea único
Único el momento, único el estado, único pero repetible
No hay risco donde posarse
No hay saliente
No hay cumbre para anidar o para plantar la vara
No hay roca donde resguardarse
Ahora comprendo, ahora comprendo

He regresado al comienzo y comprendo el vano afán humano
Nada era necesario, si todo lo tenía
¿Qué conquistaba, si no me conquistaba a mí?
¿Qué mataba, si no me mataba a mí?
¿Qué dominaba, si no me dominaba a mí?
¿Qué construía, si no me construía a mí?
Ahora comprendo, ahora comprendo.

Porque todo es niebla de lluvia
Porque todo es sombra
Porque no hay lugar donde posarse, ni risco, ni saliente
Es que aquí está todo por hacerse
Y tengo la sabiduría necesaria para hacerlo
Solo me faltaba comprenderlo

He hecho el risco y plantado la vara……

Entradas populares de este blog

OCLOCRACIA O EL PODER DEL VULGO ESTÚPIDO.

Nunca quieto, siempre en movimiento

EL MALDITO REDIL

Cuatro letras sobre la Venganza y la Justicia

La Palabra Hiriente: el Insulto

LOS INSULTOS (1º parte)