EL CONATO DE LIBERTAD

Quiero comenzar citando a Erich Fromm en el prefacio de su libro "Miedo a  la Libertad". 
Aquí él dice: "La tesis de este libro es la que el hombre moderno libertado de los lazos de la sociedad pre-individualista (lazos que a la vez lo limitaban y le otorgaban seguridad) no ha ganado libertad en sentido positivo de la realización de de su ser individual. Esto es la expresión de su potencialidad intelectual, emocional y sensitiva. Aun cuando le ha proporcionado independencia y racionabilidad, lo ha asilado y, por lo tanto, lo ha tornado ansioso e impotente. Tal aislamiento le resulta insoportable y la alternativa que le ofrece es la de rehuir la responsabilidad de esta libertad positiva, tal cual se funda en la unicidad e individualidad del hombre. ...."
La historia del mundo se ha escrito con pueblos sometiéndose tras luchas encarnizadas y pueblos que se liberan tras otras nuevas luchas también con su rédito de sangre y dolor. 





A lo largo de los siglos, las masas populares se sometieron por ignorancia o se rebelaron por adquirir conocimientos y así hubo épocas que como dice Eclesiastes ha habido un tiempo de recoger piedras y otro de tirar piedras.  Reyes y Sacerdotes purpúreos o dorados, repletos de manos o crucificados, a caballo o en carabelas, como fuera reunían tierras a por doquier por la santa causa de agradar a un Dios siempre bueno a unos y vengativo a otros, pero inexistente cuando las patatas quemaban; las personas ahítas de temores infundados, los pocos ilustrados comprados por el oro y la comodidad parecía que el mal estaba instalado para siempre, pero el saber se desbordó como un dique que se rompe y llegó a las aldeas poco a poco, contaminando a unos y otros. El conocimiento imparable, ha sido la peor plaga que ha sufrido el mundo desde que el primer ser humano se erigió por encima de otro cortando la libertad de este y ordenándole la vida de acuerdo a sus intereses, proclamando que era especial, que recibía inspiración divina o que poseía un arma que lo destruiría implacablemente convirtiéndole en su semidiós inmediatamente.



Ese fue el Big Bang de la sociedad, la partícula original, el que la tuvo preclara y se dijo: "A este lo domino y la paso bomba el resto del año".
Tras aquello con más o menos conocemos la historia. Hasta nuestros días donde la evolución de la estupidez ha logrado que lo inexistente cobre vida terrenal y lo domine de tal manera que una mentira se corporice con el nombre de Mercado y tenga en vilo a siete mil millones de individuos; ¿individuos?, ¿podemos seguir llamando individuos a una masa que se balancea al ritmo de una música inexistente?
Esto es como ver el baile más frenético que se imagine en su pantalla de televisión, pero sin sonido, sin música; eso es lo que ocurre en el mundo; una masa inmensa de personas, millones de toneladas de carne vestidas, a medio vestir y desnudas, moviéndose acompasadamente en un ritmo que no oímos, ante un supuesto Dios Mercado que no vemos; a eso llegó el ser humano hoy.  Y con este "adelanto" en su evolución, algunos conatos de independencia que son vilmente aplastados por las fuerzas del "bien" en nombre del mismo "bien" de la humanidad, por los esbirros de siempre; los buenos de la película.
La tecnología ha dado generosamente y con el descuido propio de una madre liberal que permite que su hijo de quince años sepa hacer el amor con dulzura y placer, una herramienta de comunicación masiva que no podrá quitar ya de las manos del pueblo: la red social. 
Hace años atrás fue la imprenta, y anteriormente lo fue la escritura, todo apuntando siempre a la difusión del conocimiento, que es lo que permite que la mente se aclare y las sombras huyan.
Recordemos que tanto escribir como la imprenta trataron de ser retenidas por el poder y la religión porque eran vistas como armas de los demonios malignos que solo querían la destrucción del reino de Dios o Los Dioses sobre la tierra; y es claro, ante la posibilidad de escribir o imprimir ideas, lo más probable es que el populacho se volviese sabio; y eso era solo para unos elegidos (elección que se hacía por ellos mismos, que no se diferenciaban en nada a un jornalero, enterrador u hortelano).
No era posible permitir que alguien que hasta ese momento había sido un súbdito sometido a las ventosidades ocurrentes de su magnífico dueño, tuviese una idea de libertad rondando su cabeza. La reacción lógica era la supresión de tamaña insolencia llamando a su acción una traición a su amo, un acto que atentaba contra las normas constitutivas de la relación que les unía. En algunos casos había un contrato que estipulaba las condiciones del súbdito, en otras las condiciones eran la palabra dada, pero siempre existía una responsabilidad que el amo decía haber sido rota y con maledicencia. Por lo tanto el o los que estaban en esa condición rebelde, si no entraban en razones, eran sediciosos y se ajusticiaban (se les aplicaba lo que la justicia preveía para el caso).



Catalunya fue anexada a España obligadamente hace casi trescientos años atrás. Hoy reclama perder su condición de súbdito por considerar que ya no corresponde seguir prendida a la teta de un país gobernado por autonomías con las que no les une ni la lengua de origen.
¿Cuál suponen que es la reacción de España?
Pues sabiendo como es el ser humano, es previsible....actúa de igual manera que lo hizo el primer sometedor, los Reyes habidos y por haber, los Prelados, los Brujos y demás representantes divinos, en fin de cuentas todos quienes han estado y se han auto-proclamado dueños del ser humano, negando la posibilidad de la independencia catalana.
¿Esperábamos otra reacción?
No, era lógico lo que ocurre. El ser humano es y será así hasta que algo le haga cambiar a la fuerza.



Solo algunos mantendremos la llama sagrada de la libertad individual encendida por siempre, cuidando que no se apague y que vaya pasando de mano en mano hasta que al fin pueda incendiar al mundo.
Pero para ello el ser humano debe perder el miedo a la libertad, ese miedo que le atosiga cada vez que se enfrenta a tomar decisiones solo, sin el amparo paternalista que le brinda el redil, la manada y la religión con un Dios de mentiras.
Solo así logrará su ansiada libertad y su gobierno personal, sin dependencias, con su propia autoridad, sin obediencias más que las que su consciencia dicte.
Habrá aprendido que también el ser humano podía volar por si solo.


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