TODO ES PARCIAL, NADA ES RESOLUTIVO


Todo es parcial
Todo es relativo
Nada es total
Nada es resolutivo
Cuanto deberíamos alejarnos para obtener la visión cosmogónica donde el tiempo fuese escarcha del día, frágil y transparente, ver el pasado fundido con el porvenir mientras no pasa de hoy. Asumir al fin el deseado rol de juez inequívoco que basa su juicio en la verdad a la vista y no en supuestos. Dejar las incertidumbres que tapamos con engrosar al ego, alimentándolo como se embucha el ave de las festividades, sintiendo la culpa de desatar al monstruo por el apuro y la inconsciencia.



El mundo dice tener, en cada cuarto, su verdad y en cada libro la palabra del que no miente y que es eterno. Defienden sus orígenes sin buscar ni ver que es uno solo con la ceguera del caballo con anteojeras que ante sí tiene el único camino que le marcan, sin importar si hay sendas que igualmente conducen a la misma meta; allí los ves ciegos a los costados, fijas sus pupilas, obnubilados sus pensamientos, desconocidos otros conocimientos, negando otras verdades, rumiando sus únicas letanías, absortos en sus necedades.


Si necio se vuelve el animal que no puede mirar, más lo hace el ser humano que su espíritu se encadena al dogma escrito por la pluma acondicionada por los siglos, de un hombre que ya veía con un solo ojo a dos palmos de sus narices.
Y dice uno de los libros que escribió un hombre tuerto de espíritu, ciego de los ojos, manco por el dogma e influido por el ego:
“…más no miró con agrado a Caín ni a la ofrenda suya. Y Caín se ensaño en gran manera y decayó su semblante…..Caín se levantó contra su hermano Abel y le mató…..Y Él le dijo:¿Qué has hecho? La voz de la sangre de tu hermano clama a mí desde la tierra….He aquí me echas hoy de la faz de la tierra; de tu presencia me esconderé; y seré errante…Y le respondió Jehova: Ciertamente cualquiera que mate a Caín, siete veces será castigado. Entonces Jehová puso una marca sobre Caín para que no lo matase cualquiera que lo hallase…”
La marca de Caín no es algo que se haya probado con certeza que sea algo identificable, sino que ha quedado como la mayoría de las descripciones en medio de las interpretaciones que se hacen o se pueden hacer de acuerdo al momento, a la sabiduría alcanzada, al momento histórico en que se lee y a las emociones internas del que interpreta. Todo es relativo.
En el siglo XVIII, tanto en Europa como América, la marca se la identificó con la raza de piel negra, por estos los más atrasado respecto a la supuesta superioridad de la civilización alcanzada por estos continentes. Y con la maldiciente premura del que se sabe conquistador, se le atribuyó la doble pena, de ser descastados y marcados por Jehová; de tal modo se cumplía con el dogma y se sabía al fin quienes eran los descendientes de Caín: el mal estaba identificado, podían dormir en paz.
Pero anteriormente ya otros iluminados veían en lo oscuro, la maldición de este Dios vengativo y justiciero para con los blancos.
Efrén el Sirio, en los años 306 a 378, afirmó que Abel era brillante como la luz, más su asesino (Caín) era oscuro como la oscuridad misma.
en el cristianismo armenio, en el libro llamado “Libro de Adán” del siglo Vo VI d.n.e., está escrito:”Y el Señor estaba tan enfurecido con Caín que tocó su rostro con lluvia, que hizo que este se ennegreciera como el carbón y quedó negro”



El libro irlandés Saltair na Rann (El Salteiro en Verso, año 988) cuenta de una Caín oscuro e irresponsable que va a matar a Abel.
Por último, la mística católica Anne Catherine Emmerich dice: “Los descendientes se hicieron cada vez más oscuros. Los hijos de Ham, hijos de Noé, eran más morenos que los de Shem. Las razas más nobles son siempre de color más claro. Quienes heredaron la marca de Caín engendraron hijos con la misma marca y a medida que du corrupción se incrementaba, la marca también se incrementó hasta cubrir todo el cuerpo y la gente se volvió cada vez más oscura. Al principio no había gente oscura, las personas se volvieron progresivamente negra.”
Estos pensamientos librados al aire y tomados por el vulgo con alegría y complicidad, hicieron que se crearan preconceptos arraigados con tremenda fuerza en los espíritus de los supuestos nobles blancos, considerando a cualquier color fuera del suyo, como maldito. El negro del África, el rojo de los habitantes del oeste Americano, el amarillo del este Asiático, el pardo de los individuos de Sudamérica. Así conformándose el canon de belleza aceptación social de acuerdo al color de piel.
Porque  Dios lo dijo. Y un hombre lo escribió.
Eso fue suficiente.
Del mismo modo en los siglos X antes y después, Dios no aceptaba que la gravedad terrestre fuese la que nos mantenía con los pies sobre la tierra, a nosotros y a los objetos, incluido al Papa, su tiara, sus sandalias y al mismísimo papamóvil. Hasta hace unos meses en que por una bula en agosto de este año de 2012, diciendo:
“Es un paso a la modernidad que no podíamos seguir postergando. A partir de la promulgación de esta bula papal el reconocimiento de la fuerza de gravedad con un valor de 9,81 m/s2 saldrá de nuestra lista oficial de blasfemias”
“El Papa Benedicto XVI confirmó ante ciento de feligreses que ofrecerá las debidas disculpas a Isaac Newton además de remover su nombre y apellido del cuadro de herejes…..”
El ser humano en su infinita paciencia espera que los hombres que dirigen el dogma que domina el cuarto occidental del mundo de por finalizada la herejía de la marca de Cain sobre los africanos y demás personas que tienen la fortuna de llevar la piel de color negro y que además hagan un mea culpa y se disuelvan como lo hace el humo cuando es expulsado por los pulmones, de un rico habanos cubano.



Pero no es solamente la Iglesia Católica Apostólica Romana, lo es también la Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días, la Iglesia Pentecostal, la Iglesia Adventista del Séptimo día, la Iglesia Evangelista, la Iglesia Cristiana Bíblica, etc. todas ellas caminan por el mismo camino, con la misma meta, con el mismo Dios y el dogma es similar, por lo tanto no es que el sayo le cae a una sola, es que todas se remiten a un mismo libro y una misma supuesta verdad, escrita por un supuesto hombre que supuestamente recibió las instrucciones de un Dios todopoderoso, hacedor del Universo. Quién dio el inicio en el big bang. Quién estaba detrás del inicio y puso desde el caos, la partícula para que se formara el orden. Quién manipuló la materia finita que hay esparcida para que se multiplicara y estuviese en su lugar y a su hora cómica para que cada uno fuese lo que es, incluso yo y tu. Con Él habló este supuesto hombre, cara a nube o esplendor o zarza ardiendo y luego escribió.
Luego vino la interpretación. Del arameo antiguo. Del egipcio. De los rollos del Mar Muerto. De la compilaciones de escritos y orales. Hasta nuestros días.
Y estamos seguros que lo que dice es tal cual pasó y dijo Él de la nube o zarza ardiendo.



Como todo está demostrado, es relativo.
Me acojo a la libertad que da la duda y desde ella dudo para conocer más, para yuxtaponer ideas, dogmas, leyes, pareceres y tradiciones.
Nada es absoluto. Por lo tanto seré un librepensador como lo define León Tolstoi:
“Los Librepensadores son los que están dispuestos a utilizar sus mentes sin miedos, sin prejuicios a fin de comprender cosas que chocan con sus propias costumbres, privilegios o creencias. Este estado mental no es frecuente, pero esencial para el pensamiento correcto, que en caso de estar ausente, la discusión tiende a ser peor que inútil”

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