Sin Dios


Sin un Dios.
Si tuviésemos la oportunidad y el método por el cual deshacernos de las personas que son tóxicas tanto en el ámbito personal como social, este sistema funcionaría.
Imaginemos un sistema que se auto-limpiase de lo que no le sirve a la sociedad humana. sería este en sí mismo, la única ley que imperaría para todo el hacer y decir. Se acabarían las asociaciones que maldicen la vida humana y esto repercutiría directamente en la vida del planeta.
Solo con un mecanismo de eliminación justo e insobornable, incorrupto, en que el juicio que mandaría en él, solo fuese la consigna de quitara todo aquel que sus actos fuesen en contra de la convivencia sana y normal, tolerante con las particularidades de la especie, pero intolerante hacia aquello que transgrediese el sostenimiento de la vida.
Utopía que es imposible que el humano desarrolle, solo sería posible si esto fuese un mandato con ejecución incluida, por parte de un ser u organismo superior.
Sin embargo esta utopía se podría volver realidad con el simple accionar de las capacidades humanas de amar a los demás y a cada creación.
Conclusión: la búsqueda del arbitraje por parte de un dios todopoderoso o de una raza superior que nos guiase, se ve reducida que seamos coherentes con lo que nos dicta el corazón con la ayuda del cerebro.

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