El Circunloquio Digital


El profesor en la clase de historia, delante de sus 33 alumnos entre niños y niñas, da una tarea para realizar en sus hogares; la búsqueda de información sobre los acontecimientos laterales de la batalla que se libra dentro de las llamadas Guerras Napoleónicas el 22 de julio de 1805.
Con estos datos los alumnos o educandos como les gusta llamar el profesor, deben buscar la información en libros que tengan en sus hogares, en las bibliotecas del colegio o del pueblo, en apuntes de otros alumnos y en internet.


En este orden tan preciso, el profesor a escasos 5 años de su jubilación, enumera las fuentes para informarse.
Entre el grupo de niños, el porcentaje que tiene acceso a la red es del 99%; de ellos el 100% tienen teléfonos móviles y están conectados mediante alguna de las redes sociales más populares.
El 100% de los niños conocen el manejo de los ordenadores de última generación y el 80% tiene acceso a una plataforma de juegos on line. De estos un 90% está en algún juego de rol y comunicado con niños del grupo de alumnos, aunque guardan muy bien sus identidades tras avatares que ellos mismos han ideado.
Un 10% está en juegos de estrategia on line.
Cualquiera de estos niños está plenamente capacitado para ingresar en la red y obtener la información que necesite dirigiéndose por el camino más corto.  
Cuando tienen algún tipo de inconveniente en su equipo, si un virus a infectado el disco duro o si un software no funciona como debe, ellos recurren de inmediato a un amigo mayor que “sabe” de ese tema o conocen ya la ruta a algún foro donde se tratan temas relacionados con ese tipo de problemas y donde generalmente hallan la solución con un mínimo de tiempo y esfuerzo.
Estos son los educandos a los que el profesor les recomienda con buen tino que busquen en apuntes de otros alumnos.
No es en realidad el profesor quién está equivocado; él solo responde a un sistema y este a una circunstancia que en su momento fue efectiva y eficiente. Pero el tiempo ha pasado; las eras se han ido sucediendo y los cambios se han acelerando de modo exponencial, mientras en educación se han dados pasos de modo lineal con solo reformas que no han pasado de ser remiendos sobre otros remiendos.
La reacción general ante la tarea impuesta es la de optar por el camino más corto y fácil; la búsqueda en Google o en cualquier otro navegador de la red de internet.
Si se coloca la fecha dada en Google se obtienen 2.190.000 resultados en 0,25 segundos y la cuarta entrada corresponde a Wikipedia que menciona en su encabezamiento a las Guerras Napoleónicas; por lo que es un acto inmediato abrir esa ventana. Una lectura rápida y sin dudas que habrá muchas palabras que abrirán dudas o plantearán deseos de investigar sobre sus definiciones motivando la imaginación.
Supongamos que el niño lector se detiene en el término “fragata” y que le inspira curiosidad pues en su memoria lo asocia con algo difuso, entonces lo selecciona, lo copia y lo coloca en una nueva ventana para abrir otra búsqueda; 4.340.000 artículos sobre fragata en 0,18 segundos y la primera definición la da Wikipedia. Abre el enlace y le muestra imágenes y detalles de los barcos, pero al final hay otro enlace sobre la Fragata Domingo Sarmiento; él sabe de ese navío, pues un familiar estuvo allí y además lo ha visto de lejos en el puerto. Abre el enlace que corresponde a la Fragata Sarmiento y se entera de toda su historia. Entre las cosas que lee y recordará es que en la Fragata Sarmiento se guarda embalsamado, el perro mascota de la Fragata, de nombre Lampazzo y una bandera bordada en Shangai con el sol con los ojos rasgados como son los ojos de los orientales. Volverá a la página de la batalla Napoleónica enriquecido y con deseos de seguir investigando la historia.
Ha aprendido algo más, dentro de lo que llamo el Circunloquio Digital.
Este espacio hasta ahora mal aprovechado, porque las rutas de estudio no lo tienen en cuenta; porque los enlaces son aleatorios y el azar juega un papel importante en la decisión de llegar a un buen o mediocre resultado en la navegación lateral durante la búsqueda de información. Pero si este espacio es utilizado correctamente y se corrige su ruta de modo que su atractivo se potencialice, para que el navegante vaya aprendiendo lateralmente a la búsqueda, otros conceptos e informaciones que se quieran dar de ex profeso, el resultado será de alto beneficio.
El alumno al fin, resumirá la información en dos renglones: “en el 22 de julio de 1805 se llevo a cabo un enfrentamiento naval dentro de las llamadas Guerras Napoleónicas. Sucedió cerca del Cabo de Finisterre entre las flotas de la Armada Real Inglesa y la Flota Franco española. Las consecuencias fueron la derrota de la flota combinada con grandes pérdidas. Napoleón se vio obligado a abandonar la idea de invadir Inglaterra”.
Fin del resumen, el resto de la información se la guardará y hasta jugará con los conceptos de guerra en su imaginación o en sus juegos de rol, pero no ante la imposición del profesor, porque este no lo merece de acuerdo a su prematura ética.
Y es esto lo que no se pone en juego en el momento de elaborar un sistema educativo, las prematuras formas de ética y moral que los niños han formado alrededor de los acontecimientos que les obligamos a vivir por un lado y a los medios digitales a los que tienen acceso actualmente.
Esta comprobado que juegos mentales de imaginación libre como Brain Storm o Asociación Libre son altamente productivos a la hora de resolver problemas que parecen complejos, pero que son resueltos con simpleza con solo activar la potencialidad de la imaginería. Estamos estructurados a estudiar concentrándonos, pero ¿y si no fuera ese el método más eficiente?; generalmente se nos prohíbe, incluso en un diálogo al que llamamos serio, “irnos por las ramas”, dispersarnos, como si eso fuese un pecado mientras que en realidad nuestro cerebro está pensando de ese modo y es nuestra educación la que lo cercena llevándolo hacia un único punto de atención.
La propuesta de articular un sistema de educación abierto y ramificado se basa en aprovechar esa capacidad que tenemos en abarcar un sinnúmero de información que ingresa por nuestros sentidos y procesarla de modo que sea parte de la educación que se recibe.
El niño que comenzó buscando en la red una fecha terminó con una información mucho más amplia por la simple razón, que al no estar sujeto a una biblioteca o a un resumen, pudo “irse por las ramas”. Un jefe de producción de una planta productiva encuentra la solución a un desperfecto llamando a los operadores de la maquinaria y les invita a que en una reunión informal, den ideas a “tontas y locas” mientras él toma nota de las más acertadas; sabe que entre ellas hallará una que será la correcta.
El psicoanalista invitará a su paciente a que en un estado relajado se sienta libre de expresar cuanto sienta y piense haciendo una “asociación libre” de lo que vaya pasando por su mente, con el fin de obtener la liberación de su inconsciente para poder estudiarle; junto a la “interpretación de los sueños” y a los “actos fallidos”, la asociación libre, son los tres pilares de la clínica analítica del psicoanálisis.
No es nuevo el explorar el espacio que ofrece la imaginación cuando está suelta y libre; lo han hecho los artistas plásticos y escritores del surrealismo francés, como muchos investigadores que hallaron los resultados a sus ecuaciones o fórmulas en los sueños, donde los límites de la realidad se funden en otras dimensiones inexploradas. La propuesta está, el desafío lo tenemos en las manos, el futuro de una generación depende de nuestro sentido del riesgo y si no somos capaces de hacerlo, seremos recordados igualmente por la historia, como “los que no nos animamos a cambiar”, pero recodados al fin.

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