En la vida , en estos 58 años de andar por aquí, siempre me las di de tío duro, de macho que se las aguanta todas....hasta que me toco luchar contra la Esclerosis Múltiple. Allí no valieron las fuerzas de mis músculos cultivados, ni mi mente precisa y aguda; no tuvo nada que hacer todo mi conocimiento sobre mil materias, ni mi extenso poder de análisis. Experto en la resolución de conflictos y apto para trabajar bajo presión, me enfrenté con un enemigo que simplemente me dejó sin las herramientas que solía usar; mis fuerzas, mi postura, mi movilidad, mi palabra, mi memoria infalible. Me inmovilizó envolviéndome de dolor constante, me amordazó para tartamudeara, me quitó la memoria inmediata de modo que no recuerdo que hice ayer, me privó de los sentidos del gusto, el olfato, el tacto y la voluntad sexual. Me convirtió en todo lo que No era. Me aisló y rompió mi matrimonio, me alejó de mis amistades, de mi trabajo, de mi vida social y me encerró en una cápsula de odio y dolor...