Conversación con un Diablo (Relato hereje 1º parte)



Estaba yo estirado sobre la hierba de un prado…no importa que prado era.
Como digo, estaba estirado mirando como las nubes adquirían mil formas y el cielo azul era manchado por ellas, como cuando se derrama leche sobre una alfombra celeste.
Una musiquilla sonaba en mi mente, era Bob Marley interpretando Jamming.
Pelé un canuto y lo encendí absorto en la visión celestial, majestuosa, incomparable, divina en el mejor sentido; la voz de Bob con los tamboriles detrás, Jamaica de los ’80, mi vecina lavando el coche, de nuevo Bob cantando, las nubes de… nubes, las hormigas con mi dedo que las aplasta, el señor que está a mi lado acostado y yo mismo... ¿señor a mi lado? Si estaba solo aquí en medio de este prado. ¡Coño! Le miro con el rabillo del ojo y efectivamente allí está.
También mira el cielo y fuma un canuto.
¿Será que a la primera calada ya me he ido a la mierda?
A ver, el canuto lo hice ayer con buena mercadería, lo mezclé ¿lo hice?...sí, lo hice, lo mezclé con tabaco normal, es imposible que apenas un humo y ya estoy colocado.
Miro de nuevo y él tío sigue allí a su bola.
Sin incorporarme, como si fuese normal la conversación con un desconocido aparecido de la nada, le digo:
-           Lindo día.
-           Sí, lindo día, lindo cielo.- me responde.
-           Sí, es celeste.- quiero seguirle el rollo a ver dónde termina.
-           Celeste porque es celestial.
-           Ja! esa esta buena.
-           Je, no tanto.
-           Celestial, celeste, divino, dios, angelitos culones, el tío de las llaves, los parientes que se fueron.
-           Sí, así es.
-           Se me murió la mama hace poco.
-           Allá estará, porque abajo no la vi…
-           Jeje, esa también es buena. Yo a veces bajo a mirar cómo está el patio.
-           Y allí está aún; ahora hace calor, sí bastante, por eso vengo a estirarme aquí, está más fresco.
-           Ah! ¡Ya me parecía, ¿es usted de allá abajo?- le sigo la broma.
-           Sí y no es joda, hace calor de verdad, sudas como cochino, todo el día y por la noche más al estar molestando a los imbéciles esos.
-           Claro, claro.- habrá que seguirle el rollo, está del tomate el tío.- y lo malo es andar con el tridente que se le recalienta el mango, como me pasa con la sartén, ¿vio? cuando el aceite se le pasa y hierve, tomas el mango y la puta madre, se ha recalentado el puto mango.
-           Sí, el puto mango del tridente… ¡no! ¿Qué dice? si no usamos tridentes. Es una pica, si ha estado allí lo debe saber.
-           Eh… claro es una pica, que burro soy.
-           No, no es burro, es que realmente usted no ha estado allá abajo.- me sorprende en la mentira.
-           Eh…claro, tiene razón no he estado ni lo quiero estar.
-           Pues pórtese bien y no irá. Es simple el consejo.
-           Mire, no me joda con eso que es de allá abajo y darme consejos que no he pedido.- le digo con mosqueo.
-           Vale. Recuerde que la estupidez lleva a la ignorancia, la ignorancia al descontento, el descontento a la ira, la ira al odio, el odio a la agresión y la agresión directo al fondo, donde sé estar yo de guardia, y que no le toque ese día en suertes que lo esté.
Me incorporé a medias y apoyándome en el brazo le miré bien, de arriba abajo. Su vestimenta era normal, pero las manos, la cara, lo poco que se veía de su torso era rojo fuego… ¡coño, era el diablo, o al menos uno de ellos!
Los pelos se me erizaron hasta traspasar la ropa, eran púas saliendo por todos lados de tiesos que se habían puesto.
Este tío no es real, estoy fumao…claro que sí, tengo tantas mierdas encima que ya veo al diablo a mi lado y conversando gilipolleces, ja!
Reflexiono y pienso, que si es una alucinación a lo mejor me dice algo interesante, voy a seguirle el tranco.
-           ¿Y cómo es que viene aquí a refrescarse? ¿No estaría mejor en una nevera o la cámara de frío del carnicero?
-           Hijo, me estás tomando para el churrete y no creo haber sido maleducado contigo para que me trates así. ¡Habrase visto el tío, me toma de punto y se cree que soy irreal!- se cabrea el diablo.- Quiero que sepas que no es común, pero tenemos nuestras necesidades y nos las paliamos cómo podemos, no somos tan poderosos como se piensa por aquí.- me largó el discursito el de rojo.
-           Disculpe señor… señor diablo o como coño sea que se llame.
-           No seas malhablado que al final te voy a ver pronto así.
-           Perdone, pero no sé cómo llamarle.
-           Como a cualquier persona, ¿O crees que soy distinto a ti?
-           No, no, claro que es igual a mí, idéntico, si hasta se está pasando un canuto como el mío.
-           Este es de merca que no consigues aquí.
-           ¿Me convida?
-           ¿Estás loco? Es maría diabólica, no soportarías ni el humo del papel.
-           Si usted lo dice…
-           Sí, lo digo yo… y me llamo Lucy.
-           ¿Lucy? ¿Es puto usted?
-           Me estás hartando gilipollas!!! Lucy de Lucifer, encima que te doy el nombre corto me tomas el pelo.
-           No se enoje don Lucy, soy medio lerdo.
-           Sí eso se ve a lo lejos, estás fumando mierda y muy a gusto que te sientes. ¿No sabes que eso te da papeletas para ir a visitarme? ¿O estás muy apurao por ir?
-           Bueno… bueno. Apurao como apurao no estoy, pero don Lucy la vida es una mierda; al menos la mía sí lo es. La mama se fue al otro barrio, el papa vive en pedo todo el día, mi mujer me pone los cuernos con el carnicero, el de la cámara que además fui yo quien le ayudó a montarla, la faena no aparece y el gobierno está plagado de ladrones fumaos que solo saben llevarse la pasta a sus bolsillos.
-           ¿Terminaste con las quejas? ¿Me has tomado por un sicólogo? Para eso tienes a tus amigos argentinos que les va bien la asignatura.
-           ¡La puta cómo sabe usted de mí!
-           Gilipollas.- el diablo cada vez más cabreado.- te voy a explicar un par de cosas, total ya dije que salía a fumar y no sabía cuando regresaba. Tu madre murió porque le tocaba ya, había estado soportando a su marido como una santa, a ustedes los hijos que son zánganos y a su suegra que le hizo ganar el cielo. Tu padre vive en pedo porque no ve salida a su futuro y es tan inútil que necesita del alcohol para sentir algo, ya ni el amor por la familia que tenía le sirve. Tu mujer hijo, tu mujer… a ella la espero pronto, claro que eso no quiere decir que vaya a morir en este año, o el que viene, eso no lo sé; pero sí sé que se ha ganado un rato conmigo, y disculpa la sinceridad pero el único que lleva cuernos aquí, abajo y arriba, es nuestro señor el Diablo Mayor, Satán el Magnífico, el Equivocado, el Sin Sombra, el Desvelador, el Gran Verídico, el Más Grande Diablo…-
-           ¡Pero bueno! ¿No te parece demasiado halago? Ya está bien por hoy.- la conversación tomaba un cariz que preferí tutearle.
-           Perdón… me dejé llevar.
-           Me asalta una pregunta al oírte, este Gran Diablo que tú pones por las alturas o bajuras, según se mire, ¿Por qué le dices el Verídico? ¿No es que es el Gran Mentiroso, el dueño de las Falsedades?
-           ¡Je! Eso sin dudas está motivado por las falsas enseñanzas de una religión tan falsa como que a mí me gustan los tíos. Él es quién realmente tiene la verdad que la humanidad busca de modo equivocado.
-           ¿Cómo? ¿No es que la verdad que la tiene Dios?
-           Deja ya al Anciano en paz que bastante tiene con todas las ovejas en el universo, Dios tiene la verdad de todo y el Gran Diablo tiene la de la Tierra, para eso es el puto amo de esta roca que habitáis. Esto fue construido sin la autorización del Anciano; luego Él se dio cuenta que lo habíamos formado para poder vivir con nuestras diabluras y sin joderle la pava a nadie. Y mandó al pobre de Jesús, que entre paréntesis la pasó bien hasta que Él lo olvidó y dejó en manos de los jodidos.
-           Judíos.
-           No, los jodidos humanos, los judíos tienen su parte, pero el resto las lleva bien puestas. La verdad la puedes encontrar fácilmente solo que para diversión del Anciano, la ocultó detrás de escritos y ritos absurdos que solo hacen marear la perdiz. Y el ser humano, vosotros, anda como bola sin manija creyendo en el primero que le promete saber de qué se trata la vida. ¡Cómo si no se supiese que están aquí para ser felices y dejarse de joder!
-           ¿Qué quieres decir? ¿Qué eso de sufrir dolor por la muerte del mesías, el arrepentimiento, el pecado original y todo eso son chorradas sin sentido?
-           Sí, así es, todas chorradas dichas para que ninguno de ustedes descubra la verdad, y los que lo han dicho y desparramado por el mundo son unos idiotas útiles al Anciano y sus juegos. Es un cachondo el tío.
-           Visto así parece que tienes razón.
-           ¡Y tanto! Jesús sabía cómo venía la mano, de que iba el Anciano juguetón; sabía que se podía ser libre y sin complicaciones como lo son las flores silvestres o los pajarillos. ¿No fue eso lo que dijo acaso?
-           Sí, eso dijo.
-           ¿Se te abre la mente de corcho que tienes?
-           Sí, eres el puto amo de aquí.
-           No, no me confundas con el Más Grande, Él es quién me dio la sabiduría. Y te sigo contado; tu mujer no sabe, y eso la hace un poco menos culpable, que lo primero que el Anciano hizo fue a una de ellas, luego sacó al hombre de sus entrañas, son ellas las que tienen o deberían tener el dominio de este lugar porque son las engendradoras, las que mantienen el poder de multiplicar y su cabeza fue preparada para gobernar con justicia a este mundo, y no el hombre que es un ser muy imperfecto a su lado.
-           ¿O sea que los tíos somos unos gilipollas?
-           Sí, lo siento por darte la novedad de esta manera, pero es así; ahora comprenderás que el Anciano no juega a los dados, sino al ajedrez, moviendo piezas y engañando al contrincante. Como te digo es un cachondo el viejo.
-           Vaya.
-           Sí.
-           Y dime, ¿de qué sirve tanto rollo? ¿No sería más fácil que esto se supiera y se acabaría tanto buscar por siglos y siglos inútilmente?
-           ¿Ah sí? ¿Y   qué coño haríamos nosotros, y los de arriba para distraernos?
-           ¡Me cago en diez! ¿Entonces esto que dura millones de años es solo para divertir a un grupo de locos arriba y abajo, como dices?
-           Bueno…no es tan así tampoco; primero que no estamos locos, segundo que a medida que ustedes se rompen los cuernos en discernir qué camino tomar y esas pavadas, nosotros aprendemos, evolucionamos, vamos perfeccionando tanto el cielo como el infierno, nos valemos de vuestros descubrimientos para que se logre el Gran Final.
-           ¿Y ese gran final qué es?
-           ¡Ah! Eso no te lo voy a decir, porque no lo creerías, ni aun sabiendo todo cuanto te he dicho.
-           ¡Vamos Lucy! Un poco de información no me vendrá mal.
-           Ya te he dicho lo que tenías derecho a saber, ahora lo del Gran Final es otro nivel del juego que no debes conocer.
-           Ya. Otro nivel. Tienes que renovar la play station acaso?. O me dices lo que sigue o…
-           ¿O qué? ¿No ves que con quien hablas? Estás tan subido a tu posición de hombre natural, y apegado a las malditas tradiciones que eres ciego por completo. Ni nosotros nos escapamos de tener secretos que descubrir, porque ello llevaría a que el mismo Universo se detuviese. Y te aseguro que eso sería un muy mal final para todos y todas.
-           Ya. Entonces es necesario tener una zanahoria a la que seguir como el burro de la historia.
-           Sí. Todo está sujeto a esa ley.
-           Puta ley, pero entiendo que la existencia depende de ella.
-           Sí. Y ya va siendo hora que entiendas algo, además llega el momento en que me vaya, te he contado lo que querías saber y el porrito se me ha terminado. Así que amigo, hasta más vernos.
-           ¡Ni mierda! No pienso ir a verte. Quiero irme pa’rriba cuando toque.
-           Ya llegarás a comprender que no hay arriba ni abajo, que todo es una sola cosa, pero eso será después que salgas de aquí. Por ahora sé todo lo feliz que puedas. Has lo que te venga en ganas y si no quieres verme pronto, o antes de tiempo, no dañes a nada ni a nadie, esa es la ley que te debe guiar y llegarás lejos.
-           Vaya con el consejo del tío.- me recliné nuevamente sobre el césped mirando una nube con forma de pájaro.
Al darme vuelta para seguir preguntando, a mi lado no hay nadie.
El canuto apagado de Lucy está dando el último humo antes de apagarse por completo; y juro que esto no fue alucinación de la hierba. No, fue real.
Me levanto del pasto y miro nuevamente a la nube, ya no tiene la forma de un pájaro, ahora es la de un par de alas.
Pienso, me voy a casa y mando a tomar por culo a mi mujer, que se vaya con el carnicero y me deje de joder que quiero ser feliz, así cada uno tiene lo que quiere. A mi padre le compraré una docena de cervezas y nos pondremos a beber hasta que se haga de noche. Nos acordaremos de la mama y lloraremos hasta que el pedo nos haga caer.
Mañana será otro día y haré varias cosas; iré a la iglesia y putearé al cura por sus enseñanzas, pasaré por la escuela y mandaré a la mierda a las profesoras de religión que tanto me jodieron; me tomaré unos vinos con mis amigos y no les contaré lo que sé, porque eso lo pueden averiguar ellos por sí mismos y allá si no lo entienden. Por la tarde volveré a estirarme en el pasto, no vaya a ser que Lucy tenga ganas de volver a conversar y me entere de algo más; eso sí, llevaré varios canutos y una caja de birras, tal vez eso le haga soltar la lengua sobre lo que me interesa.

Y seré feliz que joder!


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