Los consejos de Don Lapa


Relato ficción de pequeño formato. 




Consejos del Maestro Don Lapa

EL QUE ESCRIBE
Consejo del Maestro de Lejos Del Problema Pero Cerca De La Solución. (Para abreviar el Maestro ha aceptado que le llamen cordialmente Don Lapa que nada tiene que ver con la línea aérea, aunque él ande por allí volando de vez en cuando en sus viajes astrales) (Perdón con mi insistencia en las aclaraciones pero es que después vienen las preguntas indeseables, pero dije astrales y no australes, esos son otros viajes que el Maestro no suele hacer, por eso de andar con mucho equipaje; él es de ligerito de ropas)

Bueno, estos son los Consejos de Don Lapa para cuando uno se mete a eso de andar salvando gente a medida que camina por esta senda tan caprichosa y tuberculosa en que nos han metido a senderear.
Para animar la cosa le he pedido a un buen amigo que haga de prefacio y de comentario a estos consejos, así que ya somos tres en este escueto escrito, El Maestro Don Lapa, mi amigo El Águila (le decimos así por su agudeza en la mirada, capaz de ver a mil metros) y el que transcribe todo esto.
Como corresponde a estas alturas de cualquier escrito les dejo entre las plumas de mi amigo, el Alimoche. (Cariñosamente aunque sé que es bajarle la categorización en la escala aviar y llevarle a una falconiforme de 1,50 metros de envergadura en comparación de los 2 metros y chirolas de un Águila Ibérica, pero hay una característica interesante, el Alimoche es un ave migratoria y este, mi amigo, es un ser migratorio. Todo tiene un porqué bajo el sol, nada es casual.)



EL ÁGUILA
Soy el Águila y mi vuelo es tras el que ya comenzó a volar antes y del que solo conozco la estela en el cielo.
Me complace en lo más íntimo poder acompañarles en estos pocos consejos de Don Lapa para con esto de estar “lejos del problema pero cerca de la solución”. Soy un discípulo aventajado del Maestro gracias a la sana y oportuna decisión del amigo que me ha invitado a escribir y comentar, lo que es un honor indescriptible para mí. Espero ser útil y por sobretodo explícito, claro y concreto para que puedan comprender que ha dicho el Maestro en cada consejo.

CONSEJO Y COMENTARIO
Cuando uno se enfrenta a una situación en que está comprometido por sí mismo a ayudar a una persona o más de una, sea esta una familia o un grupo, haya lazos fuertes o débiles que les una, indudablemente que anteriormente ha pasado por un proceso largo y complejo, único y personal, siempre difícil de explicar o de contemplar en un escrito por más que este pueda contener miles de páginas y millones de caracteres. Ese proceso ha sido propio, lleva en sí cargas que corresponden a las vivencias, a las enseñanzas maternas, paternas, filiares, escolares, extraescolares, a las experiencias y sus diversas formas en que impresionaron nuestro carácter, la herencia en la personalidad y las influencias hacia ella por parte de nuestro entorno más cercano en nuestros primeros siete años y unas cuantas cargas más que sería largo enumerar y fastidioso, al fin no harían más que decir que sabemos que lo externo, lo que traemos como herencia y lo inmediato son lo causante de nuestras reacciones, los famosos y nunca bien ponderados: PARADIGMAS. Con ellos puteamos cuando nos putean o respondemos con una caricia cuando nos acarician; con ellos recurrimos a los bancos de imágenes que guardamos y armamos el futuro; con ellos tropezamos con la misma piedra doscientas veces y no lo hacemos más porque seguro que otro más pelotudo que nosotros, se la llevó puesta de tal manera que la desvió de nuestro camino y ahora hay un montón que está dando con ella.
Y justamente esto es el primer problema que tenemos y al que se refiere el Maestro Don Lapa.

-       Es un buen día para pescar en el río. Nunca pesques dos veces en el mismo lugar ni de la misma manera, porque los pescados te miran y aprenden. –

La ruptura de los paradigmas es la manera en que podemos enfrentar los problemas sin que los problemas nos superen y sobretodo que estén por delante de nosotros.
Es interesante lo que dice: “es un buen día” significa que nunca un problema es igual a otro, no debemos tomar las soluciones de otro para ajustarlo a este nuevo problema, ya allí avanza en la enseñanza; habla de pescar porque debemos considerar algo muy lógico y crudo a la vez; esto que voy a decir no le cae bien a nadie, por lo tanto si se enojan, está bien, no sigan leyendo y tiren este papel en algún lugar donde otro pueda leerlo, tal vez a ese otro le sirva.
Sigo y reitero que quizás no le guste (ya fue advertido dos veces, luego no me joda)
El ser humano tiene en su cerebro capacidad para pensar en casi todas las cosas, pero solo tres lo motivan. Solo tres y no es broma. Le motivan que comerá, con quien copulara y donde defecara, nada más. Esta comprobación es algo científicamente comprobado, pueden buscar en el bienamado Google, clicar Eduard Punset, luego buscar Redes y allí preguntar sobre pensamiento humano, indaguen y encontrarán que investigaciones realizadas con la mosca de la fruta determinaron que las necesidades de reproducción, de alimentación y de expulsión de los residuos, eran las funciones por excelencia que el protocerebro de los primero invertebrados hasta el mamífero evolucionado del ser humano tienen como prioritarias. ¡¡Gracias mosca de la fruta!! (Siempre nos hace quedar muy bien, si no es por su aplicación en investigación, lo es cagando los frutales de Mendoza)
Y así es que el Maestro habla de pescar, porque el acto de buscar alimento es una de las tres funciones primarias de nuestro cerebro en cuanto a su cuadro de importancias.
También el Maestro se adelanta a muchas cuestiones con esto de pescar y las tres funciones básicas, porque Él está hablando de los problemas y sabe a los que usualmente nos podemos encontrar o mejor dicho los de mayor incidencia y si se ponen a pensar con cuidado verán que detrás de cada cuestión terminarán en que la raíz era una de las tres funciones y una de las mayores en estos tiempos es la falta de alimentos; por eso se roba, se mata, se prostituye, se defrauda, se producen malos contratos y malos convenios, se faltan confianzas, se destruyen amistades, matrimonios, sociedades, negocios, se hacen trizas ídolos y caen hasta ayer honestos personajes; solo por los alimentos, unos por obtenerlos, otros por comprarlos o venderlos, unos por acapararlos y otros por pura avaricia.
El Maestro más adelante dice “nunca pesques dos veces en el mismo lugar ni de la misma manera, porque los pescados te miran y aprenden”; en esta parte Él complica el consejo, dice por un lado que no se debe hacer la acción igual dos veces y eso atañe a lo que decía anteriormente, romper el paradigma que dice que si la solución X me sirvió para solucionar el problema Z, también lo será para este nuevo problema Y; y no es así, las soluciones no son trasladables, ni tienen en sí cláusulas que las hacen ajustables tipo velcro (si no me va esta talla, corro el velcro y me entra) aquí ni con dieta ni con cinturón vibratorio, es comenzar de cero en cada caso. Para el problema Z la solución X y para el problema Y la solución Q que será nueva y única para él.
Ahora también dice en primer término algo interesante, “nunca…. dos veces en el mismo lugar…..” esto es muy claro; cuando hayas dado una solución y esta se haya aplicado, sea cual fuere el resultado, no regreses sobre tus pasos. No insistas en mejorar o en hacer innovaciones, olvídate de lo que hiciste, fuere cual fuere el resultado alcanzado. ¿Recuerdas la mujer de Lot, el de la Biblia, esa que no le hizo caso al marido y que cuando dios andaba destruyendo la ciudad a troche y moche, dándole para el pelo y la barba a cuanto hijo’eputa encontraba suelto y se quedo todita hecha de sal gruesa? Bueno, piensa que tienes un mandato igual, que si regresas aunque sea a tomar un mate o a saludar, te convertirás en sal o algo peor…… en botox que aplicarán luego en los labios de Cristina Fernández de Kirchner por ejemplo (bueno imagino que eso es como arder en mil infiernos, aunque según dice el Maestro el infierno no es otra cosa que la necesidad del ser humano que no comprendió ni jota de lo que tenía que hacer aquí, porque no hay cielo ni infierno, hay lo que hay y nada más, está esto y aquello y para qué queremos más) Bien al fin si tu destino no quieres convertirlo en un frasco de sal gruesa que ornamente un asador de la costanera o en una jeringuilla de reluciente botox que se pasee por los dorados salones de la fama, no regreses por donde tus pies pasaron.
Esto, todo siempre apunta en su interior a romper con lo que sabemos, a descartar lo aprendido y me dirás, me preguntarás a esta altura:” ¿Para qué mierda tuve que aprender si luego tengo que olvidar?” ¡¡¡Muy buena pregunta!!!!
Pues …… no sé …… je, sería una buena respuesta también, pero no, todo tiene una razón; todo cuanto aprendemos tiene un grado de experiencia, es como el ladrillo de una pared si tu miras atentamente y te pones en el lugar de cada ladrillo (y seguro que ellos se lo deben haber planteado alguna vez, porque los ladrillos no son tan tontos como parecen) dirás que el ladrillo que está en contacto con el hormigón de los cimientos y el que está en la última hilada, en contacto con la losa del techo se deben sentir importantes, esos son verdaderos ladrillos, pero que serían ellos sin los que están de por medio, nada. Cada una de nuestras experiencias aporta conocimiento y amplitud en nuestra manera de pensar; si al proceso de aprender le agregamos el de desaprender, completamos un círculo y sacamos todo aquello que fue lo anecdótico y queda el conocimiento puro que se sumará al nuevo conocimiento al volver a aprender. Allí está la razón para no volver al mismo lugar, no repetir soluciones, no ser igual todos los días y sobre todo a la parte final del consejo del Maestro “porque los pescado te miran y aprenden”
Aquí, estas siete palabras encierran mucho; en un comienzo del consejo el Maestro habla de pescar, de no hacerlo en el mismo lugar, se supone que seguirá hablando de seres vivos, pero gira y habla de pescados, seres muertos; no habla de peces sino de pescados, es muy claro y luego agrega como contradiciendo “te miran y aprenden” y me preguntarás y me pregunté: ¿Cómo un pescado, muerto, mira y aprende?
Luego comprendí; los pescados no son los peces que vas a pescar, sino que son los que has pescado, son tus experiencias, lo que ya has hecho, tus anteriores pescas las que resultaron malas o buenas, las que no debes tomar en cuenta, solo toma la de ese día, como nueva pesca, con nueva energía, con nueva manera de enfrentar la tarea, nunca repitiendo, siempre renovando, siempre rompiendo paradigmas y desaprendiendo para aprender de nuevo.
Esa es la actitud con que enfrentamos un problema, sin carga en la mochila porque no hay, vamos a que la vida nos asombre, vamos desprovistos de barreras y de armas, desarmados porque nada nos puede atacar, vamos sin miedo porque no tememos nada, vamos de pesca porque es un buen día para pescar.


Recuerdo una época en que estaba tan enojado que a mi paso dejaba una estela como dejan las barcas en el mar. Muchas mañana en que miro como los pescadores, ahora en este exilio forzoso por amor incondicional y exuberante, estas vacaciones interminables que la vida me regala para que tape mi boca mientras el dolor se agiganta, muchas mañanas decía, miro absorto las estelas de agua sin espuma que dejan las barcas pesqueras y por las tardes las vuelvo a mirar pero esta vez vienen perseguidas por una nube de alas blancas y grises que revolotean jugueteando entre los aparejos de la barca y la estela, picotazo y aletazo para engullir una sardina o una puntilla y pienso, cuando estaba enojado pasaba como dicen que pasaba Atila, que vaya a saber cómo era el caso si por su fiereza o por su olor (vivía arriba de su caballo el buen hombre), la cosa es que tras sí dejaba un pasadizo que ni el pasto crecía. Tal era el enojo que cargaba. Recuerdo haber roto una mesa con solo amagar romperla, el resto lo hizo la ira; también cierta vez me avisaron estando en mi oficina, que una máquina de importancia en la producción, había dejado de funcionar y no hallaban el desperfecto, por lo que me rogaban que bajara al primer piso a ver qué podía hacer; con mi ira por delante y por detrás bajé en un rayo y cuando estuve a cuatro metros de la máquina, sola comenzó a funcionar. Hace relativamente poco, unos cinco mese por casualidad me comunique con un amigo que sigue trabajando en esa empresa y me dijo que tenían un problema que no sabían cómo solucionar, aquella máquina no la supieron nunca hacer que dejara de funcionar. Era mucho el enojo hasta que un día me pusieron un palo en la rueda de la vida y yo que iba pedaleando a más no poder, me di de narices en el suelo; tres meses para darme cuenta que estaba quieto. Fue muy duro comprender que el mundo siguió funcionando sin mí.
Entonces fui a mi casa y me puse a jugar con mis hijos.
La ira, el enojo y todas esas porquerías se fueron porque me volví un aburrido.
El Maestro Don Lapa, nos dice como hacer que las cosas no nos toquen tan profundamente al punto de amargarnos y quitarnos la visión de lo que estamos haciendo. Bueno es lo que entiendo que me dice cuando suele pararse en alguna de sus caminatas, se pone tieso, recto como un palo seco y te manda el consejo; tienes que estar atento porque no te lo va a repetir ni aunque se lo pidas de rodillas, a veces he pensado que es sordo, pero no, oye muy bien.

-       Cuando aquí no había nada, los dioses venían a jugar y fue jugando que aprendieron a formar los mundos. Ellos nunca han dejado de jugar, porque nunca han dejado de aprender.-

La primera vez que le escuche al Maestro, tomé literalmente sus palabras y terminé con mis huesos en la comisaria del pueblo, aturdido por los palos del sargento, que como era su costumbre los martes por la noche, había recalado en el boliche Los Mineros, cueva infesta en la que recalaban la totalidad de los borrachos de allí; tan era así que las mujeres que sabían de los etílicos gustos de sus consortes, no necesitaban alarmarse, ni andar preguntando casa por casa si habían visto a su media naranja, solo se encaminaban a la porqueriza que llamaban bar y recogían el “paquete”, perdón, el marido en el estado en que estuviese; allí y de servicio según argumentó en su parte, estaba el sargento cuando me vio pasar en pelotas agitando un ramilletes de albahaca en flor, cual poseso cantando una chacarera del monte, esa que se afincó en el gran chaco con el aporte del violín principalmente. Claro, el Maestro había dicho palabras más palabras menos, -“Desnudo a medianoche, la albahaca me dice entre mezclada con la chacarera del monte, como el olvido llega a todo mortal”-  Y literal salí a ventilar mis impudicias buscando olvidar a esa niña que me hacía imposible conciliar el sueño; al fin pienso ahora, el Maestro consiguió su propósito, pues los palos del sargento hicieron que maldijese a la púber hasta que los moratones fueron una anécdota.
De allí dos cosas aprendí, ni ira ni literalidad.  Y menos con cosas del Maestro.
En este consejo el Maestro comienza situándonos en un tiempo muy remoto, un tiempo en que estaba todo por hacer, personalmente no me hubiese gustado estar allí, no soy de esos de estar armando cosas y de haciendo pastones de cemento o jodiendo con barro y paja, como que nunca me salió un solo muñequito de plastilina y se parecían más a engendros antinaturales, propios de mentes enfermizas y retorcidas que a angelicales figurillas hechas por las manitas de un niño; las maestras de parvulario creyeron que estaba endemoniado y me tenían ojeriza; fue un alivio cuando pasé a los grados superiores.
Ese tiempo primigenio en que nada estaba hecho, los Dioses parece ser eran jóvenes o chicos, niños, acostumbrados a hacer cosas propias de niños, que son las de buscar un solar y jugar a sus anchas, nada del otro mundo……. Bueno en ese caso no sé cómo sería. Pero la cosa es que eran chicos, como para que se cumplieran las leyes naturales que ordenan este universo donde todo comienza en algún lugar, crece, se desarrolla y al fin se muere o se transforma para volver a recomenzar en otro ciclo, pero esa es otra historia.
Ellos cumpliendo esas leyes jugaban mientras aprendían formando los mundos, en esto el Maestro es claro, nos da la certeza que todo obedece a las leyes naturales y eso debería ser una tranquilidad para nosotros y para nuestros anhelos y desesperaciones; un punto interno que me gusta destacar es que el Maestro menciona una distancia; los dioses niños venían aquí, donde no había nada, a jugar y a formar mundos; eso quiere decir claramente que no dejaban de pertenecer a otro lugar; ese lugar donde estaba todo formado, donde ya había un orden y de donde ellos sin duda tomaban el ejemplo para las leyes y normas de sus juegos y para aprender a formar mundos. Lo interesante de este fragmento es que enseña la distancia como una necesidad en el aprendizaje y también en la efectuar la formación de mundos, que no debe haber sido moco de pavo.
A veces me pongo a pensar en lo que dice el Maestro desde otro punto de oído y digo, quizás sea todo cuento lo que dice, quizás sean fábulas que se las inventa en el momento y lo dice serio como perro cagando bajo la lluvia… ¿han visto un perro evacuando sus intestinos bajo un aguacero? ¿No?, bueno, el animalito trata de que la evacuación sea lo más rápida posible por lo que se encoje de tal manera que las patas traseras casi terminan por delante de las manos: la cabeza la ponen erguida por el apriete y tiran las orejas hacia atrás lo que agrandan los ojos al estirarse el cuero; como la posición es incómoda, miran constantemente de un lado a otro como asustados y tienen un aspecto entre trágico y cómico; ahora eso sí, muy serio se los ve, de allí el dicho.
El caso que el Maestro se pone serio y larga el consejo, a veces mirando la nada, otras posando su mirada en algún bicho o una piedra (jamás lo vi que nos mirara) y muy rara vez con los ojos cerrados, pero como soy jodido de naturaleza, al finalizar siempre le veo un temblor en la comisura de los labios, como conteniendo una risita o tal vez es que no tragó bien la saliva, pero Él te dice lo que uno necesita oír. Y allí pienso para mis adentros, ¿es que la vida es tan simple que cuatro palabras arreglan cualquier cosa en este mundo y él lo sabe? ¿por eso dice lo que venga y por dentro se está riendo?
Decía que habla de la distancia, esa cosa que a veces no sabemos poner cuando nos enfrentamos con un problema nuestro o de otros; y es que siempre, en ambos casos, de acuerdo a lo que él nos dice, la distancia la debemos mantener. Es el primer punto de este consejo, el segundo es que en nuestra mente debemos tener presente siempre, el modelo a seguir, lo que hemos aprendido, lo que hemos mamado, porque eso es lo que vamos a trasmitir mejor. ¿Por qué dice que eran niños los que iban formando los mundos?, muy simple, porque ellos tenían fresco las enseñanzas de sus padres, los ejemplos que vivan a diario y no estaban contaminados con otras escuelas o filosofías; no había en ellos estructuras que les marcaran otras líneas más que las que recibían de las verdaderas fuentes, eso es fundamental.
No podemos enseñar lo que no vivimos.
Jamás lo hagamos, porque entonces no enseñaremos nada, el que aprende no lo recibe.
Solo se enseña con el ejemplo. Y el ejemplo es lo que se vive.
En la primera parte termina diciendo el Maestro que “fue jugando que aprendieron a formar mundos”, ¡¡menudo aprendizaje!! Y después aparecen algunos diciendo que podemos ser dioses, si todavía no sé ni siquiera jugar.
En lo que sigue, el Maestro es muy jodido lo que dice o declara, porque de ser tal como lo expone tendríamos que revisar algunas cosas y tirar abajo algunas paredes internas. Romper muchos paradigmas que cientos de años, miles de hombres (sobre todo hombres) se encargaron de levantar piedra sobre piedra.
Me imagino a estos pobres tipos llevando pedruscos hasta lo más interno nuestro, como si fuésemos cavernas y pusieran una piedra hoy con el rosario de la mañana otra con la oración de la tarde, una más con la lectura de un párrafo por la noche y así hasta cerrarnos el paso a nuestras emociones más puras. Lo que viene a ser que estamos llenos de diques que detienen nuestros verdaderos intereses y deseos, que al final no somos nosotros, no lo auténticos que deberíamos ser, no lo puros; porque el que retienen aguas, seguro que termina con aguas podridas y eso no es bueno.
El Maestro dice dos cosas fundamentales en la frase final: “nunca han dejado de jugar” y nunca han dejado de aprender” ¡¡¡¡Y allí está la cosa!!! Ese es el gran secreto encerrado en todo lo que pertenece a este universo. Todo es un juego y todo lleva implícito un aprendizaje por lo que no tenemos tiempo que perder, juguemos y aprendamos.
El juego es símbolo de alegría de una comunidad de seres que participa en algo que tiene normas  y leyes que están puestas para divertirse. La finalidad del juego es la socialización del ser humano o del animal cuando nace, es lo primero que hace para entenderse con la madre y su entorno inmediato. El juego adquiere así una importancia tan grande que es el ARTE de los dioses, es la manera de hacer mundos según el Maestro.
Y los mundos hay que seguir haciéndolos, por lo que hay que seguir jugando y cada vez que juegas, aprendes y eso es evolución.
Evolución es aplicación del conocimiento, por lo que no pescarás dos veces en el mismo lugar.
El Maestro es sabio con sus cosas por la sencillez con que dice y con los ejemplos que busca, pero en realidad cuando termines de leer esto me vas a decir que ya lo sabías. Sí, claro que lo sabías, solo que hace falta que te lo repita y ahora vuelve a leerlo y busca lo que necesitas saber, sé que tienes una pregunta que pretendes decir que no fue respondida y no es así, sí lo fue. Busca que está.
En una ocasión me pasó lo mismo, no encontraba la respuesta y el Maestro me hizo buscarla toda una tarde; cuando ya estaba rendido me dijo:”fíjate la frase final” regresé a esa maldita frase que era sin dudas latín y que de ese idioma nada sabía y la copié para traducirla en mi casa.
La frase decía: muvon elos bus lihin.
Una semana completa estuve con el papelito en el bolsillo y en mi mano tratando de descifrarlo, al final el sábado cuando me preparaba para salir de ronda con la barra, dejé el papel en el borde de la pileta del lavabo. Me peinaba con enésima vez mis crines de indomable potrillo cuando reparé en el reflejo del papelito: “nihil sub sole novum”, nada nuevo bajo el sol; me cachís en diez!!!!!!!!!! Estaba al revés el condenado y todo el tiempo en las narices. Cuantas veces pasa? Pues miles y parece que no aprendemos, por eso que las lecciones deben ser simples, pero aun así hay que releerlas, porque siempre encontraremos algo más que nos abrirá una nueva ventana.

Espero que esto les sirva para comprender como actuar ante los problemas que se presentan cuando necesitamos ponernos en los zapatos del otro, sin sacarnos los nuestros.
Si queremos dar, primero tenemos que obtener lo suficiente para nosotros, para los nuestros y para los otros; entonces sí estamos listos para dar a los demás. Nunca se da, si no se tiene. Simple.
Larga vida. El Águila.


Gracias por leernos, gracias al Águila por comentar, pero especialmente gracias al Maestro Don Lapa por prestar sus dichos. Larga vida. Él que escribe.

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